..."Sí, fui expulsado del convento porque no fui capaz de cavar mi sepulcro con mis propias manos; mi corazón se había cansado de tanto mentir. Fui expulsado del convento porque mi alma rehusó regocijarse con el don de aquellos que se rindieron a la ignorancia. Fui expulsado porque no pude hallar paz en los confortables cuartos, erigidos con el dinero de los pobres fellaínes. Mi estómago no toleraba el pan amasado con las lágrimas de los huérfanos. Mis labios no podían pronunciar las plegarias que más superiores vendían a la gente simple y honrada a cambio de oro o alimentos. Fui expulsado del convento como un apestante leproso por tratar de hacer recordar a los monjes las reglas que las condujeron a su actual condición"...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario