Soñamos juntos, juntos despertamos,
el tiempo hace o deshace mientras tanto.
No le importan tu sueño ni mi sueño, somos torpes o demasiado cautos.
Pensamos que no cae esa gaviota,
creemos que es eterno este conjuro, que la batalla es nuestra
o de ninguno.
Juntos vivimos, sucumbimos juntos, pero esa destrucción es una broma,
un detalle; una ráfaga; un vestigio; un abrirse y cerrarse el paraíso.
Ya nuestra intimidad es tan inmensa que
la muerte la esconde en su vacío.
Quiero que me relates el duelo que te callas,
por mi parte te ofrezco mi última confianza:
estás solo estoy sola pero a veces,
puede la soledad, ser una llama.
//
//
Te amo... sabes como y cuanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario