El Sepulturero

"Una vez, cuando estaba enterrando a uno de mis egos, se acerco a mí el sepulturero, para decirme:
- De todos los que vienen aquí a enterrar a sus egos muertos, sólo tú me eres simpático.
- Me halagas mucho -repliqué-; pero, ¿por qué te inspiro tanta simpatía?
- Porque todos llegan aquí llorando - me contestó el sepulturero, y se van llorando; solo tú llegas riendo y te marchas riendo, cada vez".

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